Esta obra es el fruto de una pasión, de una vida, y de un largo camino de búsqueda de la verdad. Una pasión, porque el autor se confiesa un enamorado de la Liturgia de la Santa Iglesia desde niño. Una vida, de acuerdo con el propio testimonio: He vivido y gozado celebrándola, ayudando a iniciarse en ella y viendo crecer al Pueblo santo de Dios en su ser, amar y vivir de ella. Sigo creyendo que es lo más bello, lo más consolador, lo más saludable y vital que nos ha regalado el Hijo de Dios, cuando al tomar la naturaleza humana, introdujo en este exilio terrestre aquel himno que se canta perpetuamente en las moradas celestiales (SC. 83).
Un largo camino de búsqueda de la verdad, que se muestra en este libro de una afanosa investigación por profundizar la verdad del Misterio Eucaristico.
El capítulo primero, La Eucaristía: sacrificio de Cristo y de la Iglesia, está dedicado a la comprensión del sentido sacrificial de la Misa, con atención a problemáticas del lenguaje y de la teologia, algunas provenientes del Concilio Tridentino. El segundo capítulo, La Eucaristía realizada en la Plegaria Eucarística, es un esfuerzo para obligar a mirar la teología de la Eucaristía como celebración y atendiendo especialmente a la anáfora, a las palabras de la plegaria. Es una teologia que parte de la misma oración de la Iglesia, con insistencia en la dimensión sacrificial y en que se ofrece con Cristo ante el Padre en los cielos.
La última parte se titula Participación, mistagogía y acceso al Padre. Se re flexiona principalmente sobre algunos principios de la Constitución Sacrosanctum Concilium, pero no en el contexto en que se escribieron, sino mirando la situación actual, luego de años de su promulgación, de décadas de aplicación, más o menos fiel, y en diálogo con diversas preguntas que se han planteado nuevamente, entre ellas el debate acerca de la orientación del sacerdote y los fieles en la oración litúrgica y, principalmente en la plegaria eucaristica.
Con este itinerario, Alberto Sanguinetti Montero nos invita a ahondar en la comprensión de la Liturgia, especialmente de la Misa, a cuestionarnos la fidelidad a la renovación litúrgica, basándonos no en gustos personales o modas, sino en la verdad del Sacrificio Eucaristico, expresada en las Es crituras y en la Tradición, particularmente en la misma Divina Liturgia, en sus palabras y gestos.
Sursum corda. Nos invita a levantar el corazón para entrar en la anáfora, la Plegaria Eucaristica y ser poseidos por ella
