La historia que aquí se cuenta es en cierta medida la historia de todos nosotros, aunque es sobre todo la historia de un pueblo. Las peripecias de Rogelio, el protagonista de este libro, es también la peripecia de nosotros, nuestros padres o abuelos, pero es además la singularísima historia de un hombre que ha atravesado el siglo y sus tormentas.
Los dramas y alegrías que se desgranan a lo largo de este vibrante testimonio son comunes a nuestras familias, aunque son las peculiares circunstancias de un grupo de personas, de una familia y una tradición.
Eso es este libro, que va de lo particular a lo general para saltarse a la torera los casilleros con los que muchos quieren enseñar la historia. Rogelio somos todos, pero sobre todo es el autor de este libro, que ha sabido combinar la profundidad del estudio con la severidad del análisis y con la amenidad de una epopeya que fue parte sustancial de la historia moderna de España.
Queridos gallegos es mucho más que un libro escrito para reivindicar una cultura formidable. Es, sobre todo, un producto noble de esa misma cultura. Es un espejo en el que todos deberíamos mirarnos para dar, en silencio -como a ellos les gusta- las gracias a ese pueblo que es parte sustancial de nuestra identidad.
Fernando Butazzoni
