Richard Bach es un místico del vuelo. La altura lo fascina y lo libera. El artefacto que le permite elevarse, el avión, es para él un objeto litúrgico.La lucha por la perfección y por la precisión, por el ascetismo de gestos y movimientos, por la belleza y la libertad, da comienzo en un pequeño aeropuerto inglés, se extiende por los cielos de Europa y termina, dramáticamente, en la pista de Chaumont, en el interior de Francia.
Richard Bach, tal vez el más amado de los autores contemporáneos, lucha porque sus semejantes descubran ese ser interior que todos tenemos y le permitan expresarse, ampliando su presencia en la vida de cada uno hasta el máximo de posibilidades.
