Todo ser humano nació para convivir. Nadie vive aislado, y en la convivencia nos vamos lastimando, pero también en ella podemos curarnos.
Somos seres complejos. Cometemos errores. Nos equivocamos, sufrimos, decepcionamos y somos decepcionados. Lastimamos y somos lastimados. En las relaciones difíciles, vamos sumando, restando, multiplicando y dividiendo experiencias…
Lo mejor del ser humano es que es capaz de reconocer sus errores y corregirse. Una persona difícil puede volverse dócil, pues todos estamos dotados de la capacidad de reconocer nuestros actos y de modificarlos para mejor.
La doctora Ruthe, en este libro, consigue tocar el corazón del lector, con enseñanzas que enriquecen el arte de relacionarse bien.
