Arthur Schopenhauer fijó su mirada penetrante en un espectáculo trivial y cotidiano de la comedia humana: el afan por tener razón o, mejor, por que nos den la razón en una disputa. Es un fenómeno que, como espectadores o como participantes, vivimos a diario, a nivel académico, en los debates políticos, en las contiendas judiciales, o en la vida familiar y social. Y una disputa, una discusión -ese forcejeo en la palestra mental y verbal entre dos interlocutores-es un yunque de prueba donde inevitablemente se muestra el temple y la calidad de nuestro acero intelectual y moral.
Por regla general, la gente lo toma a mal cuando uno no es de su opinión. Y, en ese caso, debería mejorar la presentación de la opinión de forma que sea aceptada. Pero, de hecho, las disputas nos dejan un sabor, sobre todo, de disgusto, porque en ellas se muestra no sólo la incapacidad intelectual, sino, también, la falta de probidad moral que aparece, tan frecuentemente, en la deslealtad del proceder en una discusión.
Este tratado de Schopenhauer, por primera vez en español, ha sido traducido del alemán y comentado por Dionisio Garzón, doctor en Derecho, licenciado en Ciencias Políticas, licenciado en Filosofía y Letras.
