¿Cómo adaptó el teatro uruguayo los textos escandinavos para hacerlos significativos ante su público?
En cada oportunidad, la peculiaridad del contexto teatral, político y social del medio, además de la interpretación personal de los directores y elencos, determinan las respuestas y los enfoques. Los primeros intentos fueron fallidos: en 1948 Atahualpa del Cioppo puso en escena Espectros de Ibsen – un escándalo; tres años más tarde Taco Larreta puso Pascua de Strindberg – un fracaso. Luego siguieron más de cuarenta espectáculos, desde interesantes hasta espléndidos.
En 1954, una muy joven Estela Medina hizo Nora en Casa de muñecas y el director Orestes Caviglia actualizó las pautas realistas indicadas por Ibsen. Treinta y cinco años después, Richard Ferraro puso la misma obra con una estética cercana a la del director ruso Meyerhold, vigente al principio del siglo XX, y en sintonía con el main stream teatral del Paris de los ochenta.
La versión de Acreedores de Taco Larreta, de 1969, fue un hito del teatro uruguayo y, según sus palabras, de todos los que he hecho es el espectáculo que más me gusta .
El enemigo del pueblo dio lugar a varias versiones (Atahualpa del Cioppo, 1961, Mario Morgan, 1981, Dumas Lerena, 2001) que activaron significados políticos diversos, cuando no opuestos. Así, la historia de la recepción creativa y crítica del drama nórdico en Uruguay se revela en este libro como un importante capítulo de la historia teatral de este país.
