El hecho en sí fue espectacular, porque funcionarios municipales sin intervención judicial ni del Ministerio del Interior, convocaron a policías de la Seccional 2ª, ocuparon el cine donde se exhibía el film, desalojaron a los espectadores, acordonaron la sala, secuestraron y cargaron a hombro la copia de la película (unos treinta y tantos kilos, quizás cuarenta), que llevaron a Jefatura, justo en la vereda de enfrente. Las actuaciones fueron decididas por Adolfo Pérez Olave, Norberto Demaestri y Héctor Caubarrère, en ausencia del Director de la oficina municipal de Espectáculos Públicos, Daniel Cleffi, que estaba en tareas más importantes. Quienes Ilamaron a la policía eran sus subordinados. Los tres llegaron al cine Coventry al comienzo de la segunda vuelta de continuado, se dirigieron al portero y exigieron la realización de varios cortes, entonces los empleados de la sala consultaron al titular de los derechos de la película para Uruguay, y éste desde luego se negó. Ante lo cual Pérez Olave llamó a la Seccional y un grupo de efectivos al mando del subcomisario Rubén Escudero, clausuró la sala. Lamentablemente para los burócratas, varios periodistas y fotógrafos estaban en el lugar y registraron acciones y comentarios de los funcionarios ( Ojalá podamos suprimir todo el cine sueco por ejemplo) que en principio parecieron poco técnicos.
LA BATALLA DE LOS CENSORES CINE Y CENSURA EN URUGUAY
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MARTINEZ CARRIL MANUEL
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