La soledad es la melancolía que se siente por la ausencia de algo o alguien. Hoy en día existe otro tipo de soledad: la buscada, la hallada más allá del abismo de la angustia. Catherine Millot nos relata en esta novela cómo en su vida esa experiencia de lo sin límite se le impone, y cómo parece estar a punto de aniquilarla. Pero también nos cuenta cómo a través de la escritura consi-guió cruzar los umbrales del miedo. De esta manera, construye, de lo que parecía un precipicio sin fondo, un lugar donde vivir. La escritura solitaria, la lectura de lo escrito por otros solitarios, desemboca en un dominio al que la palabra común, atrapada en la red del vínculo social, no alcanza. Y lo que descubre nos concierne a todos.
A través de la combinación de erudición e intimidad, esta obra logra una exploración brillante del aislamiento y del vértigo de la existencia.
FABIENNE PASCAUD, Télérama, París
Visitamos con ella diversas regiones del mundo a las que ama, pero sobre todo viajamos en nosotros mismos para comprender nuestras propias contradicciones, nuestros amores felices o infelices, así como nuestro deseo de soledad y también, a veces, el miedo al abandono.>>> JOSYANE SAVIGNEAU, Le Monde, Des Livres, Paris
¿Relato? ¿Novela? ¿Autobiografía? Su carácter inclasificable deja ver la originalidad de un estilo. Una inspiración. El lector se verá sutilmente embarcado en un viaje en el que las geografías interiores se prolongan en los paisajes exteriores, Los amores, Proust; el cine, Roland Barthes; la poesía, Lacan, William Henry Hudson, la vida misma, son algunos de sus relieves. La movilidad que estas páginas ofrecen concuerda con lo que dicen: la ruptura de los límites puede conducir a una disolu-ción de si liberadora. Desde el inicio un soplo de aire fresco anuncia lo que vendrá. Más que de un libro, se trata de una experiencia estética de la existencia.
SUSANA BERCOVICH
