Los estudiantes pueden comprender e integrar los temas de estudio con la realidad cotidiana, reconocer que aunque la curricula se ordena y divide en materias, los problemas de la vida no están compartimentados en ciencia, técnica y ética. Por ejemplo, los estudiantes hacen uso de alta tecnología, y están al tanto de novedosos procedimientos biotecnológicos. Los medios difunden noticias sobre clonación, reproducción asistida, o muerte digna, por nombrar unos pocos ejemplos donde se recurre al uso de estos procedimientos. Pero no existe un espacio de reflexión donde se analicen los riesgos, las ventajas y las desventajas de esa tecnologia. Generalmente los estudiantes no se llegan a preguntar si el hecho de que se PUEDE usar una tecnología, es prueba de que se DEBE usar esa tecnología. Esta distinción es a menudo la clave para encontrar las mejores respuestas que afectan el presente y el futuro.
Este campo interdisciplinario es una reflexión crítica sobre dilemas que se presentan bajo la forma de casos. El análisis de casos puede proporcionar un puente estimulante entre un dilema de la vida real-donde dos principios éticos se encuentran en conflicto- y los hechos de la ciencia, de la ley, de la medicina, de la salud, de la tecnología, de la sociología. Los estudios de caso nos comprometen y ponen en juego nuestros valores más personales, en parte porque son historias auténticas de la vida real y en parte porque, paradójicamente, pese a que cada caso es único, ofrece distintas alternativas a seguir. Esto es decir que a la resolución de un caso no se llega a través de fórmulas o de recetas, pues en la vida moral lamentable o afortunadamente no hay ni fórmulas ni recetas para decidir qué hacer.
Con las discusiones de casos, se desarrolla la capacidad para el pensamiento crítico, liberado de prejuicios y supersticiones.
Es claro que cuanto más temprano se aprendan las estrategias para solucionar problemas, más reflexivo e integrado será el modo de pensar ciudadano.
La Bioética ayuda a formar personas pensantes y responsables de sus decisiones, que en una dimensión laica y plural pueden aprender a examinar críticamente estos dilemas. Esta tarea demanda tiempo, atención y esfuerzo, pero es un aprendizaje que formará al individuos responsables, que puedan decidir autónomamente, basándose en las mejores razones que encuentre.
Discutir sobre temas de Bioética constituye, fundamentalmente, un ejercicio de tolerancia: a medida que se aprenden estrategias para identificar y analizar dilemas éticos, se gana en la experiencia de defender las propias razones y escuchar las ajenas, aun cuando las otras expresen puntos en desacuerdo con los propios.
