En 1954, Adeline Ravoux, la última modelo viva de Vincent van Gogh, escribe unas memorias sobre la estancia del pintor en Auvers-sur-Oise. Además de sus recuerdos, narra las vi-vencias legadas por su padre, Arthur Gaston Ravoux, el dueño de la posada donde murió el artista. Con ellas desatará una gran polémica en el mundillo del arte. Ya se ha celebrado en el Museo L Orangerie de París una exposición titulada «Van Gogh y los pintores de Auvers-sur-Oise», como homenaje a la familia Gachet.
En el altillo de la posada de Auvers se suceden los aconteci-mientos dramáticos que concluirán con la muerte del pintor, quien, en su delirio, va rememorando personas y acontecimien-tos cruciales, hasta conformar una secuencia inédita de su vida. Adeline se impregna de ello mientras lee. Los personajes entran y salen, a medida que Vincent los trae a su memoria, desgranando poco a poco su peripecia. Al conocerla, Adeline descu-brirá, al fin, la importancia que tuvieron aquellos sucesos de su niñez, y cambiará su concepción del artista, cuya mirada la intimidaba.
Vincent es una formidable novela biográfica que acerca al lec-tor la figura, siempre sujeta a controversia e interés, poliédrica y fascinante, de uno de los mayores genios que ha dado la historia de la pintura.
«Vincent descubrió cómo, al principio, sus obras tuvieron origen en la necesidad de afirmación de su destino o, incluso, influido por el amor o la pasión hacia alguna de las mujeres de su vida. Pero, a partir de un momento crítico e indefinido, todo se sustituyó por el apasionado planteamiento pictórico: vivir para pintar y pintar para sobrevivir, en un bucle interminable».
