El yoga, surgido de la poesía que propone Babacar Khane, se ve sensibilizado en el seno de un contexto universal; es opuesto al fanatismo de las innumerables sectas que integran hoy el mundo. Es un brote espontáneo, donde el espíritu aborda las plegarias y las danzas del corazón y del cuerpo. Esa frescura de visión independiente de cualquier personalización, no puede más que incitar a los lectores a dejar a un lado las mil y una agitaciones que les tienen prisioneros en la periferia en perjuicio del centro que nos habita.
En la versión francesa Poemas y plegarias para vivir y danzar son la continuación del primer volumen que se publicó bajo el título de Yoga de la palabra, ahora unidos en un solo volumen. Este conjunto de poemas puede dirigirse a personas muy humildes y poco informadas de esta pariente pobre de todas las artes que se llama poesía. Por otra parte, si esta forma poética puede parecer demasiado didáctica a los estetas ya los enamorados de la forma contestaremos que nunca se informó (y con razón) de los valores concernientes a las disciplinas que le son propias y es lo que constituye su profundo interés y que la hace accesible a todos; es un agua pura que no se ha canalizado aún ni polucionado.
El autor, el maestro Khane, ha fundado el Instituto Internacional de Yoga en 1960, oficiosamente, y en 1964, oficialmente.
El Instituto no ha dejado de manifestarse a los ojos del público como una escuela internacional. El yoga no conoce fronteras. Los verdaderos yoguis desconocen igualmente las fronteras, lo que explica los múltiples viajes del maestro Khane por el mundo. En América, donde ha enseñado; en el Canadá; en Europa, donde es siempre más conocido; en Africa, donde se encuentra su primer centro, y en la India.
El Instituto comprende centros en Dakar (Senegal), Abidjan (Costa de Marfil), New Delhi (India), Saintes (Francia), Langernargen Eichendorfs-trasse II (Alemania Federal) y otros lugares donde se celebran los seminarios, como en Bélgica, Creta (Grecia) y Thonon (Francia).
