A casi cuatro siglos de la primera edición del Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (1605), surge esta colección de ensayos que invita a la lectura de lo que tanto críticos como escritores consideran la primera novela moderna.
El hecho paradójico de que una de las obras más conocida del mundo sea la menos leída, mueve al autor para escribir estos textos con el fin de que le perdamos miedo al castellano antiguo y nos metamos de lleno en una de las novelas que más influencia ha tenido en la historia de la literatura.
Don Quijote a la cancha también puede leerse como el retorno del caballero andante que más consecuente ha sido con su destino, porque aquí sobre el final vuelve a jugar como sólo el sabe hacerlo y como siempre ambicionó: como personaje literario.
En suma, una obra que logra estimular la lectura de la madre de todas las novelas, invitándonos a sumergirnos en ella despojados de interpretaciones históricas, antropológicas o chovinistas, sólo por el puro placer de leer y reírnos con lo que muchos han solemnizado hasta el cansancio siendo que en ella, como dice el autor, la irreverencia planta bandera (…) ? la burla y la sátira de todo -y a todos- son las principales dueñas de la obra.
