Tres profesionales formadores, consolidados en conocimiento y nutrida experiencia, con una sensibilidad admirable hacia el hecho educativo, han querido reflexionar, en este serio, valioso y atrevido trabajo en el que se busca resignificar la tarea docente desde lo material y lo simbólico.
Nos invitan a asumir que los docentes son un espacio concreto de transformación y actores claves y necesarios para los tan mentados cambios educativos.
Con método y claridad comunicativa impecables, rescatan la verdadera iden-tidad del educador en el proceso matricial de su tarea, realizan propuestas concretas para la revisión de las prácticas educativas, buscan consensuar una reconceptualización de los quehaceres del aula, revisan los modelos internos con que aprendemos y educamos, y repiensan la profesionalidad del rol, proponiendo alternativas concretas para las acciones del aula.
Es un libro imperdible cuando hablamos de formación de formadores. No hay nada más claro que la frase de los propios autores en la cual queda explicito lo que deberia representar un docente y su rol: El educador como sostén valorativo, centrado en la profesionalidad, solidario con su entorno, respetuoso del otro, y su libertad .
Maria Laura Caruso
